*Escribe tres relatos cuyas frases iniciales sean, respectivamente, las siguientes:
1-.Aquel científico necesitaba saber qué sucedería si en la máquina del tiempo retrocedía al momento en que sus padres estaban por conocerse e impedía la relación. Quería saber que hubiera pasado, si el seguiría allí o no. Supuso bastantes teorías, aunque ninguna acertó. Sin embargo, la reacción que generó fue bastante inesperada; cuando retrocedió en el tiempo hasta aquel lugar, el joven científico descubrió una cafetería: Movía los ojos de un lado a otro, como si buscara alguna presa, y la encontró: Pudo observar a su madre trabajando como camarera en la barra, como casi cuarenta años más joven; y de repente la puerta se abrió y apareció un joven rockero de pintas bastante llamativas. El joven se acercó a su madre rejuvenecida, mientras que Alfredo, el científico, se mantuvo al margen en una mesa; los estuvo observando un buen rato, hasta que, de repente, los dos jóvenes se acercaron poco a poco hasta casi alcanzar un beso, pero Alfredo con sus malas intenciones, corrió a tirarle encima un baso de agua que robo a un señor: Aquel rockero era su padre. Mientras sus labios casi alcanzables empezaron a rozarse, el joven científico le tiró el helado baso de Vozka. El joven se giró bruscamente hacia Alfredo y abrazó a su madre por el cuello, como intentado darle celos a su padre. Pero entonces, la bella joven le susurró:
-Alfredo, ¿Que te tengo dicho? Nunca beses a una mujer sin conocerla antes... Aunque tú y yo ya nos conocemos, ¿Verdad jovencito?
Y Alfredo se quedó de piedra.
2-.Cuando vi sacar aquel cadáver del agua, grité "Ese soy yo". Supongo que algunos no me creeréis pero, es verdad. Todo empezó el día de mi muerte, cuando un viejecito se durmió al volante. El choque fue brutal, seguro, aunque yo no noté nada la verdad. Yo solo vi un túnel iluminado y luego lo vi a él, al guarda del cielo. Cuando me vio se sorprendió bastante y me dijo:
-¿Orlando Yugo? ¡A buenas horas tenias que morir! Ahora mismo estamos llenos, tenemos todas las habitaciones ocupadas y Dios no da a basto, y yo tampoco. Vuélvete a la Tierra anda.
A eso se le llama una calurosa bienvenida, sí señor. Yo, sinceramente, me sorprendí al igual que él y ¿Algo más que teníamos en común? Ah sí, no teníamos pelos en la lengua.
-Perdone, ¿Pero como quiere que vuelva a la Tierra? A llegado ya mi hora, no me puedo volver. Me merezco descansar, en la Tierra solo hay problemas, crisis, gente que decide que tengo que hacer... ¡Pero aquí soy libre, hay bondad y ni existe el dinero! Y no me va a convencer para que vuelva a la Tierra, ¡Lo tiene muy difícil!
-Mire jovencito, no me coma el tarro anda. Usted va estar en la lista de espera, coja número de ahí y espere en la sala, Dios luego hablará con usted.
Y, como no, cogí número y me dirigí a la sala. La verdad es que era una sala bastante cómoda y nadie se creería que existiría: Era una sala con los muebles de fabricados con nubes, y en la pared una puerta donde ponía "Gran amo de las almas". Supongo que hacía referencia a Dios, y no creía mal. Espere a que todas las otras personas que números menores que el mio pasaran a su charla, hasta que llegó a mi número, el 34689.089082456.1234353.3557877.35225278664.37678732. Como os podéis imaginar tuve que esperar bastante hasta mi turno. Cuando me llamaron apareció un enano, de al menos un metro y medio y con alas de ángel. Pasé con el hasta la sala, y allí estaba él, el grandísimo Dios, o como a él el gustara que le llamaran "Gran amo de las almas". Me senté en una nube y empezamos a hablar:
-¡Orlando, hijo mío! ¿Que pasó?
-Pues ya se lo puede imaginar, he muerto.
-Vaya... Renné me dijo que usted no tenía sitio asignado en el paraíso, me sabe muy mal.
-Sí, su guarda es bastante... Directo. Y cierto, no tengo sitio en el paraíso, que voy a hacer ahora que...
-Tendrá que volver a la Tierra. Mire, sigáme.
Aquella vez nos dirigimos a una especie de lago, un lago de cadáveres. Y fue cuando, Dios me dijo: Busca al tuyo. Y yo, buscando al mío, vi a otro sacando mi cadáver del agua, y fue cuando grité: "Ese soy yo". Entonces me reencarno de alguna manera y volví a la Tierra, sin prácticamente recordar que pasó.
3-.En medio del Gran Océano hay una isla de la que no se atreve a hablar ningún marino. Era la conocida isla de "Las sirenas" o como me gustaba llamarla a mí, "Mi isla querida". Todo empezó cuando tenía unos diez años, cuando mi padre me obligó a ir a la escuela pirata. Yo siempre he sido un niño hecho y derecho, bastante sensible y limpio. Pero por desgracia, mi padre no aceptaba que yo fuera así, no quería que fuera un niño tan "preocupado" por su imagen y su higiene; él quería que fuera todo un hombrecito, quería que fuera despreocupado, que no estuviera siempre pendiente de mi imagen o de mi higiene, que fuera sucio, que tuviera un carácter más duro y que no fuera tan "nenita" como solía llamarme. Mi padre quería, sin duda, que fuera como él, un hombre descuidado.
Aún recuerdo perfectamente el barco en el que navegué hacia aquellas islas: El barco Santa Fe.
Aquel barco era un navío de primera clase y sus tripulantes eran hombres duros y algunos eran como yo, niños de apenas once años. Cuando aquel gran barco salió del puerto se dirigió hacia aquellas islas tan conocidas como las prohibidas. Mi padre me contó que era una isla llena de sirenas y que, estas últimas, innotizaban a los marineros con su canto y su belleza, y después hacer de ellos su cena. La verdad es que las aparencias engañan.
Navegamos una semana hasta llegar a aquella islita. Algunos niños, que la temian, empezaron a lloriquear y a patalear, incluso algunos intentaron tirarse por la borda, pero no lo consiguieron. Yo sin embargo, me mantube al margen, estaba sentado sobre una caja llena de latas de cerbeza, tranquilo y sereno. Pero aquel compartamiento no me duró mucho, la verdad:
-¿Que haces aquí, niño?¿No temes a las sirenas? -me dijo el capitán-.
-No señor, no las temo.
-Truenos y relámpagos, ¿Como puede ser eso? Arrrg, en todo mi tiempo como capitán ningún niño me ha vacilado tanto.
-No le vacilo, tan solo no me asustan las sirenas, parecen seres tan pacíficos como nosotros.
-Son mujeres, las mujeres tienen dientes y uñas afiladas, cuando ya no ocupas su corazón te lo destrozan y hacen de sus trozos su sonrisa. Diantres niño, ven conmigo.
Y entonces me cogió de la manga de la camisa y me tiró hacia una bote. Una vez dentro, me obligó a empujarlo hacia la isla y cuando llegué, me dejó en su orilla.
-Aquí te quedas muchacho, a ver si la próxima vez no eres tan valiente.
Y entonces, de la nada, aparecieron casi veinte sirenas, todas con su larga melena y su bonito bronzeado. Cuando el capitán las vio quedó totalmente prendado y para rematar, una de las sirenas se acercó para intentar conseguir su corazón, mientras el pirata gritaba "¡No me lo harás trizas!" Y la sirena, coqueta, empezó a reir.
Finalmente, el pirata huyó a su barco y no solo, con su sirena, y des de entonces le agradece al niño a ver sido tan valiente. Y cuando mi padre se enteró, estubo más orgulloso aún, y supo aceptarme tal y como era, y me dijo que no necesitaba cambiar, que me quería así, como yo soy.
miércoles, 16 de mayo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Taller de escritura página 96 "Los Haikus"
*Escribe tres haikus semejantes a los que has leído. Para ello, copia estos versos y completa los huecos.
-La flor florece
el colibrí canta
pero yo me ausento.
-Solo mariposa
es el mundo, solo nube
y solo dulce algodón.
-Dulces palabras,
preguntadle al viento
donde estan los versos citados,
los versos que fueron y no volvieron.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Luis López Nieves: Poema 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Este poema me gusta porque es bonito como tan cierto; a veces queremos hablar con esa persona, aunque el silencio nos gana y no nos deja. La voz disminuye y cae en quiebra, haciendo orejas sordas y palabras que nunca llegan. Versos que jamás esperan y anécdotas que jamás anhelan, y algo dentro me dice que lo que las personas más ansían es oír un Te Quiero de la persona que más desean. (Claudia Matamalas).
Taller de escritura (pàg.80)
Mi viaje a Port Aventura y Barcelona
Aún recuerdo el último viaje que hize. Cogí mi avión a las 5 de la mañana para poder llegar allí sobre las 9. Aquella noche se me hizo interminable, ya que no podía parar de pensar en las cosas que haría cuando estubiera allí, a que atracciones subir, las cosas que iba a visitar, lo bien que me lo iba a pasar... Y así toda la noche hasta que llegó la hora de irse. Rercuerdo que mi madre preparó unos bocatas al gusto de cada uno, y que luego cogimos las últimas cosas necesarias y las metimos en la maleta. En la puerta nos esperaba un taxi que nos llevó hacía el aeropuerto. Una vez allí, nos encontramos con "Pepi" y Mónica, nuestras vecinas y compañeras de viaje; nos saludamos, charlamos algo y nos dirijimos a embarcar las maletas. También recuerdo 1 larga y aburrida hora de espera para coger el avión que nos llevaría a Barcelona. Yo estaba con Mónica hablando de nuestras cosas, cuando vimos que la gente se levantaba de los asientos para entrar al avión. Yo y ella estabamos exhautas y nos colocamos en la fila con el resto de los pasajeros; la azafata nos pidió los DNI(s) y la tarjeta de embarque: Ya estabamos dentro. Del avión no hay mucha cosa que contar, salvo que los retretes eran horribles. Cuando llegamos al aeropuerto de Barcelona a mi me pareció enorme, pero cuando salí de allí, creo que me enamoré de la ciudad. Todo me pareció tan cercano, era como Mallorca pero algo más grande y con muchísima más gente. Había mucha raza variada e imigrantes por todo, no olvidemos también a los catalanes que eran muy nombrosos. Lástima que tube que coger el metro para ir a Port Aventura y dejar atrás la ciudad.
Y con el metro empezó mi aventura: Del vehículo solo voy a contar que ví mucho paisaje y playas preciosas. Estubimos casi 1-2 horas metidos allí, hasta que bajamos del metro y delante nuestro un gran cartel que ponía: Bienvenidos a Port Aventura. Recuerdo el cálido viento que corría por aquella calle y lo emocionada que estaba mi hermana. En aquel momento supe que, por 4 días, aquel lugar iba a ser para mi un centro de diversión sin fin.
Caminamos la larga calle hasta el hotel. Era un hotel precioso, con aires Mediterráneos y un poco andaluces. Nuestra habitación nos esperaba allí, preparada y ordenada para que nosotros, mi família y yo, la ocuparamos. Pepi y Mónica cogieron otra para ellas dos solas, y decidimos separarnos y vernos luego. Después de aquel tiempo en nuestras habitaciones nos reencontramos para vernos de nuevo. Nos dirijimos al parque: Estaba lleno de atracciones tipo feria, pero con más temática y seguridad. ¿Por cual iba a empezar? Había mucha variedad, pero decidí empezar fuerte: Mi padre, mi vecina y yo subimos a una de las montañas rusas más "cañeras" del parque, Furious Baco. Cuando bajé me quedé algo impactada, pero con mucha adrenalina. Había diferentes mundos: Méjico, China, Oeste, Barrio Sésamo y uno inspirado en las islas caribeñas. Cada día que transcurría visitabamos un mundo diferente. A mi el que más me gustó fue sin duda Barrio Sésamo. Vale, algo infantil para mí, pero me pareció el más gracioso y temático de todos. Lo que más me gusto fue ver la cara de felicidad de mi hermana. En general las atracciones estubieron genial, algunas peor y otras mejor. Yo me quedo con las aquáticas, las más "adrenalinosas" y los shows que se ofrecían.
Pasaron los días y aquel viaje se iba acortando. Ya era el último día, el día de visitar Barcelona. Dejamos atrás el parque, el hotel, los shows y las atracciones para ir a la bonita ciudad de la qual me enamoré. Cuando llegamos no paraba de hacer fotos a todo, y de mirar de lado a lado, como buscando con la mirada cosas de mi agrado. Allí visité el gran mercado, un centro comercial, las Ramblas, una fuente (no preguntéis el nombre, no lo recuerdo) y el restuarante para comer. El día finalizaba y poco a poco la luz del sol desbanecía: Ya era de noche. Aquel viej fue agotador, y al llegar a casa ya echaba de menos aquel lugar y aquellas vivencias que experimenté en aquel sitio mágico. Espero volver.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Micro relato: Relatos de Catherine (Blog)
En ese momento era feliz. Mi madre y yo salimos del hospital, abrazadas y
con una sonrisa resplandeciente en la cara. Subimos al coche y
nos dirigimos a casa. Cuando estaba dentro del auto, baje la ventana y
deje que el viento que se podía apreciar gracias a la velocidad, me
acariciara la cara. El sol lucía mejor que nunca, las calles estaban
llenas de gente, los pájaros cantaban... Era todo como si lo hubieran
hecho justo para encajar con el momento tan feliz que pasaba. Miraba por
la ventana y saludaba. Una vez, grité "¡Ei, estoy curadaaaaaaa!".
Las personas que paseaban por la zona se giraban extrañados, mientras
yo no podía dejar de sonreír. Mi madre me miraba y reía, a la vez
que encendía la radio y ponía la música al máximo. Yo disfrutaba, estaba
muy feliz, hasta que llegamos a casa. Toda aquella sensación de
libertad se acabó de golpe al llegar. Ya no había aire ni sol (oculto
con la sombra de la casa). Bajé del coche y salí corriendo hacía la
puerta principal de casa. Allí algo me paró, más bien alguien: James me
esperaba con una sonrisa.
-¿¡Donde vas tan acelerada saltamontes!?
-¡Estoy curada James, estoy curada!
-¿De verdad? ¡Que alegría! Como me alegro -dijo mientras me abrazaba-.
-Hola James. Que sorpresa tan inesperada. Pasa hijo -interrumpió mi madre-.
James y yo entramos a mi casa a la vez, cogidos de la mano, mientras que mi madre ya estaba más adelantada de nosotros. Subimos las escaleras y nos dijimos a mi habitación; supuse que James quería saber que pasó con su madre. Entramos, cerré la puerta y le invité a sentarse en la silla del escritorio. Yo me acomodé en otra silla frente a él. Empezamos a hablar:
-Pues verás: Conocí a tu madre cuando me secuestraron. Ella solo buscaba información acerca de ti, por eso me secuestro. ¿La razón por la que no fue a decírmelo directamente? No es más que una amenaza. Tu padre la presionó para mantener en secreto que Scarlett es tu madre y tu su hijo.
-¿Mi madre se llama Scarlett? Bonito nombre... Pero eso no es lo importante, lo importante es que mi padre me mintió. Pero me extraña muchísimo que él le hiciera eso a mi madre. Siempre he pensado que era una buena persona, hasta hoy... Tengo que hablar con él -se levantó de la silla-.
-¡No! No, tu padre no puede enterarse de todo esto, sino matara a tu madre, la amenazó, ¿Recuerdas?
-¿Entonces que hago?
-Yo te llevaré hasta allí, pero debes prometerme que te comportaras como siempre, que no vas a decir nada y sobretodo a tu padre.
-Te lo prometo.
-Entonces nos vemos hoy a las 8. Intenta ser puntual y recuerda que tu padre no se puede enterar de nada.
-De acuerdo, aquí estaré.
Entonces salimos por la puerta y bajamos las escaleras. Pusimos la excusa de que tenía que irse a una comida importante. Se fue y fui con mi madre a preparar la comida. Pasaron las horas y llegó la hora de la quedada: James apareció a las 8 en punto en mi casa, subimos al coche y nos fuimos hacía el estruendo piso de Scarlett. En cuanto llegamos, tocamos al timbre y subimos las escaleras. Scarlett nos abrió la puerta. Parecía otra: Llevaba el pelo recogido y teñido de un tono más oscuro, ropas más adecuadas y el maquillaje menos llamativo.
-James, hijo mío ¿Eres tú?
-¿Mamá?
- Si hijo, soy yo, tu madre.
Entonces James empezó a llorar. Scarlett abrió los brazos. James no se quedó atrás y, entusiasmado, abrazo a su madre.. Fue un momento madre-hijo precioso. Scarlett nos invitó a entrar.
-¿¡Donde vas tan acelerada saltamontes!?
-¡Estoy curada James, estoy curada!
-¿De verdad? ¡Que alegría! Como me alegro -dijo mientras me abrazaba-.
-Hola James. Que sorpresa tan inesperada. Pasa hijo -interrumpió mi madre-.
James y yo entramos a mi casa a la vez, cogidos de la mano, mientras que mi madre ya estaba más adelantada de nosotros. Subimos las escaleras y nos dijimos a mi habitación; supuse que James quería saber que pasó con su madre. Entramos, cerré la puerta y le invité a sentarse en la silla del escritorio. Yo me acomodé en otra silla frente a él. Empezamos a hablar:
-Pues verás: Conocí a tu madre cuando me secuestraron. Ella solo buscaba información acerca de ti, por eso me secuestro. ¿La razón por la que no fue a decírmelo directamente? No es más que una amenaza. Tu padre la presionó para mantener en secreto que Scarlett es tu madre y tu su hijo.
-¿Mi madre se llama Scarlett? Bonito nombre... Pero eso no es lo importante, lo importante es que mi padre me mintió. Pero me extraña muchísimo que él le hiciera eso a mi madre. Siempre he pensado que era una buena persona, hasta hoy... Tengo que hablar con él -se levantó de la silla-.
-¡No! No, tu padre no puede enterarse de todo esto, sino matara a tu madre, la amenazó, ¿Recuerdas?
-¿Entonces que hago?
-Yo te llevaré hasta allí, pero debes prometerme que te comportaras como siempre, que no vas a decir nada y sobretodo a tu padre.
-Te lo prometo.
-Entonces nos vemos hoy a las 8. Intenta ser puntual y recuerda que tu padre no se puede enterar de nada.
-De acuerdo, aquí estaré.
Entonces salimos por la puerta y bajamos las escaleras. Pusimos la excusa de que tenía que irse a una comida importante. Se fue y fui con mi madre a preparar la comida. Pasaron las horas y llegó la hora de la quedada: James apareció a las 8 en punto en mi casa, subimos al coche y nos fuimos hacía el estruendo piso de Scarlett. En cuanto llegamos, tocamos al timbre y subimos las escaleras. Scarlett nos abrió la puerta. Parecía otra: Llevaba el pelo recogido y teñido de un tono más oscuro, ropas más adecuadas y el maquillaje menos llamativo.
-James, hijo mío ¿Eres tú?
-¿Mamá?
- Si hijo, soy yo, tu madre.
Entonces James empezó a llorar. Scarlett abrió los brazos. James no se quedó atrás y, entusiasmado, abrazo a su madre.. Fue un momento madre-hijo precioso. Scarlett nos invitó a entrar.
jueves, 9 de junio de 2011
Guiones de teatro: El viaje complicado
(Entra en escena Marisa)
Marisa: ¿Sabes ya donde ir de vacaciones?
Daniel: Pues claro... Te apetece ir a... ¿Bali?
Marisa: Te lo acabas de inventar. Se te ha visto el plumero, Dani.
Daniel: Es verdad, es verdad. Vamos a la agencia, a ver que nos recomiendan.
(Marisa y Daniel se dirigen a la agencia de viajes)
Trabajador de la agencia: ¡Hola! ¿Que se os ofrece?
Marisa: ¡Hola buenas tardes! Pues nos gustaría mirar un viaje, que sea bonito y económico... Que no nos da para ir a BALI.
Daniel: ¡Oye! No es mi culpa que no tengamos suficiente para ir.
Trabajador de la agencia: ¡Dejen de pelear, que parecen dos críos!
(Suena el teléfono)
Trabajador de la agencia: ¿¡QUE!? ¿Como que no tienen la corbata que te pedí? ¡La dejé pagada y todo! Denunciaré la empresa, y si hace falta a todos sus empleados! (...) ¿Como que no me ponga así? !Mala gente! (...) ¿Que no quieres discutir más? !Te aguantas!
Daniel: ¿Que sucede?
Trabajador de la agencia: ¿Tiene algo que ver con usted? ¡No! Pues entonces calladito, ¿Claro?
Daniel: Mire jefe a mi no me hable así que...
(Empiezan a discutir)
Marisa: ¡Basta! ¿No era usted, el que decía que, cuando peleamos, parecemos críos? Pues que sepa, que no está dando ejemplo alguno. Vamos Dani, vayamos a otra agencia, que seguro nos atenderán mucho mejor.
(El agente se levanta, enfadado, y cierra el pestillo)
Trabajador de la agencia: De aquí no se va nadie.
Marisa: ¡Ooohh! ¡Ya creo yo que sí, señor!
(Marisa, abre el pestillo y junto a Daniel, huyen al coche)
Daniel: ¡Noo! ¿Justo ahora te tenias que romper?
Marisa: ¿Se lo dices al coche, no?
Daniel: Efectivamente.
Marisa: Que te parece, si en vez de un viaje, ¿compramos un coche?
Daniel: Vale. ¡Un ford!
Marisa: ¡No! ¡Un mustang!
Marisa: ¿Sabes ya donde ir de vacaciones?
Daniel: Pues claro... Te apetece ir a... ¿Bali?
Marisa: Te lo acabas de inventar. Se te ha visto el plumero, Dani.
Daniel: Es verdad, es verdad. Vamos a la agencia, a ver que nos recomiendan.
(Marisa y Daniel se dirigen a la agencia de viajes)
Trabajador de la agencia: ¡Hola! ¿Que se os ofrece?
Marisa: ¡Hola buenas tardes! Pues nos gustaría mirar un viaje, que sea bonito y económico... Que no nos da para ir a BALI.
Daniel: ¡Oye! No es mi culpa que no tengamos suficiente para ir.
Trabajador de la agencia: ¡Dejen de pelear, que parecen dos críos!
(Suena el teléfono)
Trabajador de la agencia: ¿¡QUE!? ¿Como que no tienen la corbata que te pedí? ¡La dejé pagada y todo! Denunciaré la empresa, y si hace falta a todos sus empleados! (...) ¿Como que no me ponga así? !Mala gente! (...) ¿Que no quieres discutir más? !Te aguantas!
Daniel: ¿Que sucede?
Trabajador de la agencia: ¿Tiene algo que ver con usted? ¡No! Pues entonces calladito, ¿Claro?
Daniel: Mire jefe a mi no me hable así que...
(Empiezan a discutir)
Marisa: ¡Basta! ¿No era usted, el que decía que, cuando peleamos, parecemos críos? Pues que sepa, que no está dando ejemplo alguno. Vamos Dani, vayamos a otra agencia, que seguro nos atenderán mucho mejor.
(El agente se levanta, enfadado, y cierra el pestillo)
Trabajador de la agencia: De aquí no se va nadie.
Marisa: ¡Ooohh! ¡Ya creo yo que sí, señor!
(Marisa, abre el pestillo y junto a Daniel, huyen al coche)
Daniel: ¡Noo! ¿Justo ahora te tenias que romper?
Marisa: ¿Se lo dices al coche, no?
Daniel: Efectivamente.
Marisa: Que te parece, si en vez de un viaje, ¿compramos un coche?
Daniel: Vale. ¡Un ford!
Marisa: ¡No! ¡Un mustang!
jueves, 26 de mayo de 2011
Cartas con varias finalidades
PRIMERA CARTA:
(No podrás ir a la fiesta de tu mejor amigo porque ese día se casa tu hermano).
Madrid, 15 de julio de 2011
¡Hola Juan!
¿Como te va por Guadalajara? Seguramente genial. El otro día revisé mi buzón, y vi tu invitación de cumpleaños; una invitación realmente bonita, sinceramente. Bueno, el motivo de mi carta es sobre este tema: verás, el día de tu cumpleaños, coincide con e día en que se casa mi hermano.
Me sabe fatal, nos conocemos desde hace mucho, así, des de chiquitos, pero esa boda es muy importante para mi hermano, y no podré asistir a tu fiesta. Pero no pienses que te voy a dejar abandonado no: tengo una sorpresita para ti. Ya lo verás... ¡Te encantará!
Bueno amigo, me despido. Ya hablaremos, y te daré esa sorpresita de la qual seguro tendrás curiosidad.
Un abrazo.
Gloria
SEGUNDA CARTA:
(Te ha llegado a casa un regalo de tus abuelos).
Valencia, 21 de noviembre de 2011
Queridos abuelos:
Estoy muy contenta de vuestro regalo. Me ha encantado. Quedará realmente bonito en mi habitación. Se nota que os preocupáis por mi, y eso me pone muy contenta. A Diego también le ha gustado, dice que tiene unos colores que favorecen a nuestra habitación. Como agradecimiento, nosotros también os enviamos un regalo: ¿Que os parecen unas vacaciones en Barcelona? ¿Guay verdad? Espero que disfrutéis al máximo vuestras vacaciones, os encantará, incluso os hemos añadido lugares que podéis visitar en Barcelona, os gustara mucho, ya lo veréis.
Bueno, me despido de vosotros.
Un besote.
Sandra
TERCERA CARTA:
(Un primo tuyo que vive en otra localidad localidad ha ganado un campeonato de atletismo)
Bilbao, 8 de septiembre de 2011
¡Hola José!
¿Que me han contado de que has ganado un campeonato? ¡Enhorabuena chaval! Hombre, con esa resistencia, esas largas piernas y tu velocidad no me extraña que ganes. Como se nota que eres mi primo, es que los Sánchez siempre ganamos. Ya me mandarás fotos, quiero verte, seguro que estas mucho más crecidito, de la última vez que te vi. ¿Recuerdas aquellas tardes, en que gastábamos bromas telefónicas? ¿Y recuerdas también aquella factura? ¿Y la larga reñida de nuestras madres? Fue mortal. Yo ya, a mis 25 años, no puedo hacer esas tonterías... ¿O si? Quien sabe.
Bueno, espero verte pronto.
Un abrazo tío.
Pablo
(No podrás ir a la fiesta de tu mejor amigo porque ese día se casa tu hermano).
Madrid, 15 de julio de 2011
¡Hola Juan!
¿Como te va por Guadalajara? Seguramente genial. El otro día revisé mi buzón, y vi tu invitación de cumpleaños; una invitación realmente bonita, sinceramente. Bueno, el motivo de mi carta es sobre este tema: verás, el día de tu cumpleaños, coincide con e día en que se casa mi hermano.
Me sabe fatal, nos conocemos desde hace mucho, así, des de chiquitos, pero esa boda es muy importante para mi hermano, y no podré asistir a tu fiesta. Pero no pienses que te voy a dejar abandonado no: tengo una sorpresita para ti. Ya lo verás... ¡Te encantará!
Bueno amigo, me despido. Ya hablaremos, y te daré esa sorpresita de la qual seguro tendrás curiosidad.
Un abrazo.
Gloria
SEGUNDA CARTA:
(Te ha llegado a casa un regalo de tus abuelos).
Valencia, 21 de noviembre de 2011
Queridos abuelos:
Estoy muy contenta de vuestro regalo. Me ha encantado. Quedará realmente bonito en mi habitación. Se nota que os preocupáis por mi, y eso me pone muy contenta. A Diego también le ha gustado, dice que tiene unos colores que favorecen a nuestra habitación. Como agradecimiento, nosotros también os enviamos un regalo: ¿Que os parecen unas vacaciones en Barcelona? ¿Guay verdad? Espero que disfrutéis al máximo vuestras vacaciones, os encantará, incluso os hemos añadido lugares que podéis visitar en Barcelona, os gustara mucho, ya lo veréis.
Bueno, me despido de vosotros.
Un besote.
Sandra
TERCERA CARTA:
(Un primo tuyo que vive en otra localidad localidad ha ganado un campeonato de atletismo)
Bilbao, 8 de septiembre de 2011
¡Hola José!
¿Que me han contado de que has ganado un campeonato? ¡Enhorabuena chaval! Hombre, con esa resistencia, esas largas piernas y tu velocidad no me extraña que ganes. Como se nota que eres mi primo, es que los Sánchez siempre ganamos. Ya me mandarás fotos, quiero verte, seguro que estas mucho más crecidito, de la última vez que te vi. ¿Recuerdas aquellas tardes, en que gastábamos bromas telefónicas? ¿Y recuerdas también aquella factura? ¿Y la larga reñida de nuestras madres? Fue mortal. Yo ya, a mis 25 años, no puedo hacer esas tonterías... ¿O si? Quien sabe.
Bueno, espero verte pronto.
Un abrazo tío.
Pablo
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