La historia recrea, basada un en personaje, una pequeña casa en medio de un prado, en el que vive un hombrecillo, que sale al gran prado con su red, deseando atrapar alguna cosa con su instrumento. Entonces, de la lejana ciudad, vio un pequeño papel, mas bien, una carta. Entonces, el pequeño personaje, no dudo en coger con su red el papel. Feliz, cogió el papel, y entró a su casa de la pradera. Colgó su red en su sitio, y se sentó en un cómodo sillón, leyendo la carta ya cazada. El hombrecillo, cuando ya acabo de leer la carta, decidió contestarla, con sus palabras y su lápiz, acabo de redactarla, y como la carta llegó, arrastrada por el viento, se fue; bueno, mas que se fue, el la envió de nuevo a la ciudad legitima. El hombrecillo, ya satisfecho, entro a su casa, a su querida casa de las praderas, deseando que algún día, ese redactor anónimo le devolviera la palabra.

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