Mi viaje a Port Aventura y Barcelona
Aún recuerdo el último viaje que hize. Cogí mi avión a las 5 de la mañana para poder llegar allí sobre las 9. Aquella noche se me hizo interminable, ya que no podía parar de pensar en las cosas que haría cuando estubiera allí, a que atracciones subir, las cosas que iba a visitar, lo bien que me lo iba a pasar... Y así toda la noche hasta que llegó la hora de irse. Rercuerdo que mi madre preparó unos bocatas al gusto de cada uno, y que luego cogimos las últimas cosas necesarias y las metimos en la maleta. En la puerta nos esperaba un taxi que nos llevó hacía el aeropuerto. Una vez allí, nos encontramos con "Pepi" y Mónica, nuestras vecinas y compañeras de viaje; nos saludamos, charlamos algo y nos dirijimos a embarcar las maletas. También recuerdo 1 larga y aburrida hora de espera para coger el avión que nos llevaría a Barcelona. Yo estaba con Mónica hablando de nuestras cosas, cuando vimos que la gente se levantaba de los asientos para entrar al avión. Yo y ella estabamos exhautas y nos colocamos en la fila con el resto de los pasajeros; la azafata nos pidió los DNI(s) y la tarjeta de embarque: Ya estabamos dentro. Del avión no hay mucha cosa que contar, salvo que los retretes eran horribles. Cuando llegamos al aeropuerto de Barcelona a mi me pareció enorme, pero cuando salí de allí, creo que me enamoré de la ciudad. Todo me pareció tan cercano, era como Mallorca pero algo más grande y con muchísima más gente. Había mucha raza variada e imigrantes por todo, no olvidemos también a los catalanes que eran muy nombrosos. Lástima que tube que coger el metro para ir a Port Aventura y dejar atrás la ciudad.
Y con el metro empezó mi aventura: Del vehículo solo voy a contar que ví mucho paisaje y playas preciosas. Estubimos casi 1-2 horas metidos allí, hasta que bajamos del metro y delante nuestro un gran cartel que ponía: Bienvenidos a Port Aventura. Recuerdo el cálido viento que corría por aquella calle y lo emocionada que estaba mi hermana. En aquel momento supe que, por 4 días, aquel lugar iba a ser para mi un centro de diversión sin fin.
Caminamos la larga calle hasta el hotel. Era un hotel precioso, con aires Mediterráneos y un poco andaluces. Nuestra habitación nos esperaba allí, preparada y ordenada para que nosotros, mi família y yo, la ocuparamos. Pepi y Mónica cogieron otra para ellas dos solas, y decidimos separarnos y vernos luego. Después de aquel tiempo en nuestras habitaciones nos reencontramos para vernos de nuevo. Nos dirijimos al parque: Estaba lleno de atracciones tipo feria, pero con más temática y seguridad. ¿Por cual iba a empezar? Había mucha variedad, pero decidí empezar fuerte: Mi padre, mi vecina y yo subimos a una de las montañas rusas más "cañeras" del parque, Furious Baco. Cuando bajé me quedé algo impactada, pero con mucha adrenalina. Había diferentes mundos: Méjico, China, Oeste, Barrio Sésamo y uno inspirado en las islas caribeñas. Cada día que transcurría visitabamos un mundo diferente. A mi el que más me gustó fue sin duda Barrio Sésamo. Vale, algo infantil para mí, pero me pareció el más gracioso y temático de todos. Lo que más me gusto fue ver la cara de felicidad de mi hermana. En general las atracciones estubieron genial, algunas peor y otras mejor. Yo me quedo con las aquáticas, las más "adrenalinosas" y los shows que se ofrecían.
Pasaron los días y aquel viaje se iba acortando. Ya era el último día, el día de visitar Barcelona. Dejamos atrás el parque, el hotel, los shows y las atracciones para ir a la bonita ciudad de la qual me enamoré. Cuando llegamos no paraba de hacer fotos a todo, y de mirar de lado a lado, como buscando con la mirada cosas de mi agrado. Allí visité el gran mercado, un centro comercial, las Ramblas, una fuente (no preguntéis el nombre, no lo recuerdo) y el restuarante para comer. El día finalizaba y poco a poco la luz del sol desbanecía: Ya era de noche. Aquel viej fue agotador, y al llegar a casa ya echaba de menos aquel lugar y aquellas vivencias que experimenté en aquel sitio mágico. Espero volver.

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